Blog creado el domingo 2 de junio de 2019

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     Última actualización: Miércoles 30 de abril de 2025










Este blog está dedicado a Enrique y a todos los que lo conocieron y lo quisieron, también a todos los de su generación qué, como él, lucharon por un mundo un poco mejor. 

La memoria se construye entre todos.


Aquellos que quieran aportar alguna información, una fotografía o algún recuerdo
pueden escribir a mi correo: hmoschini@gmail.com 

Sean bienvenidos, muchas gracias.
Horacio Moschini




Enrique (Quique) nació un 24 de enero de 1937 en la Provincia de Mendoza, donde sus padres se trasladaron temporalmente por razones laborales, luego se mudarían al barrio de Villa Crámer en la localidad de Bernal, Provincia de Buenos Aires. 

Hijo de Celia Teresa Baudot y Antonio Ramón Moschini, tuvo un hermano mayor, Roberto Hugo, y una hermana menor, Gloria Celia.

Concurrió a la Escuela Primaria Nacional Nº 35 y a  la Escuela de la Calle Crámer de Bernal, Provincia de Buenos Aires y la secundaria en la escuela Industrial de Barracas, Capital Federal (Escuela Industrial Nº 5, luego tomaría el nombre de Fray Luis Beltrán)  - (Datos a corroborar).



Fue militante de sus ideales, pasó por el comunismo y luego por el trotskismo, pero siempre tuvo una visión crítica. Pensaba, analizaba y cuestionaba la realidad de forma independiente y dinámica.  


Amante del dibujo, las matemáticas, el ajedrez (Su madre fue campeona argentina y sudamericana, y él mismo, fundó con su amigo y vecino Carlos Cejas, un club de este juego en el Barrio El Gaucho (Burzaco). Los torneos se realizaban en el garaje de Cejas, en la calle Italia entre Terrero y Hualfin.





También fue amante del "ciclismo guevariano". En 1956 realizó un solitario viaje en bicicleta (Que además tuvo como objetivo esquivarle al servicio militar obligatorio). 









Llegó hasta Rio Grande do Sul - Brasil, atravesando en bicicleta toda la República Oriental del Uruguay.

Allí en Brasil, en la ciudad de Pelotas, se quedaría cerca de un año.


(…)



Fue, además de todo lo anterior,  un hombre muy dedicado a su familia.

Trabajó en el Complejo Textil La Bernalesa y en una imprenta.

Se casó en 1959 con Noemí Martha Florido con quien tuvo tres hijos, Horacio Enrique, Susana Mabel y Diego Raúl. 
 
 
 

Dos años después de casarse se radicó con su esposa, su  primer hijo y su suegro, Raúl Alfredo Florido, en la calle Mercedes 245, en Burzaco, Partido de Alte. Brown, Prov. de Buenos Aires, en poco tiempo nacería Susana y años más tarde Diego. 

Abrió un puesto de venta y reparto de diarios en Av. Monteverde y Hualfin (Barrio El Gaucho), que luego se convertiría en un kiosco y, más adelante, en un local de artículos de librería; "El Sol". 
 
 
 
 
 
 


 
 
 






De modestos recursos, aun así, le gustaba de tanto en tanto, vacacionar con su familia. Por medio del sindicato iban a hoteles económicos en Chapadmalal y Rio Tercero, Córdoba. También visitaron Mendoza, su provincia natal, Tandil (Donde vivían sus padres) y Villa Cacique (Donde vivía su hermano Roberto, que trabajaba en la fábrica Loma Negra). 











Sus últimas vacaciones juntos la pasaron en Barranca de los Lobos, el verano del 76, en una casilla rodante que le prestara su hermano Roberto.



(…)

En la tarde del 3 de diciembre de 1976, un grupo de diez a quince personas armadas irrumpió en su domicilio llevándoselo encapuchado con rumbo desconocido, tenía entonces 39 años.

(…)

Pasaba el tiempo... Los vecinos del barrio, sus amigos, nos preguntaban: “¿No supieron más nada de Enrique?” Para entonces, Enrique ya era un desaparecido: "Alguien de quién ya no se sabe".

Un desaparecido es alguien que nunca termina de irse, que nunca termina de volver. Así, 30.000 almas deambulan por la memoria colectiva de este pueblo.

Así andarás, pienso... Quique, moviéndote por ese plano distinto de la realidad, siempre con tu bicicleta y tus ideales, repartiendo diarios de luz.

La memoria colectiva es parte de todos, quiero decir… No se limita sólo a algunas generaciones. Así como las líneas paralelas se unen en el infinito, también los distintos planos de esta realidad han de hacerlo. Así será.

Será memoria.
Será justicia. 


Horacio Moschini

Enlace interno:




Agradecimientos:

A mis hermanos Susana y Diego que me acercaron datos y fotografías, que en breve iré publicando. 

A mi tío, Roberto Hugo Moschini, quien hace ya muchos años me diera datos y domicilios de vecinos que lo habían conocido.

A Oscar Alcides Márquez, que se puso en contacto a través de mi correo electrónico a partir del comienzo de este proyecto, quien fuera amigo de mi padre y que allá por el inicio de la década del 60, fue colaborador en su puesto de diarios y revistas cuando sólo contaba con quince años (Oscar recuerda haber vendido el primer ejemplar del diario Crónica, esto fue en julio de 1963).

Al historiador Lic. Juan Carlos Ranieri, autor del cortometraje "Zona Quinta" un documental que revela y homenajea a los mártires del terrorismo de estado en Alte. Brown y repasa decenas de historias de ciudadanos desaparecidos y enterrados como 'NN' en el cementerio municipal de Rafael Calzada. (Ver enlace) Me hizo llegar una lista de las víctimas en Alte. Brown actualizada a junio del corriente año y que publico en este blog (Ver enlace).  

A su amigo Carlos Fernández, que fuera colaborador en el local de la Av. Monteverde, y con quién he tenido una larga y emotiva charla sobre Enrique y sobre aquella época. 
 
A Ana, quien se comunicó por correo electrónico, y me dejo un emotivo texto para que publique. 
 
A Haydée María Fontán, quien escribió un emotivo texto para este blog. 

Además, quiero mencionar a sus amigos Ramón Molinari y su esposa Martha.

Y a los que ya fallecieron, Eduardo Frías, "El Chon" Piana y Luis Pérez.




  El puesto de diarios - Ana y su recuerdo de Enrique
 
 
Hace muchos años, cuando yo era una adolescente, conocí a Enrique Moschini. Todas las madrugadas yo tomaba el colectivo en la parada de Hualfin y Monteverde, Barrio el Gaucho, rumbo a mi primer empleo, donde él tenía su quiosco de diarios y revistas. Lo recuerdo muy bien, a pesar del tiempo transcurrido. Hablábamos de literatura, me aconsejaba, y gracias a él leí por primera vez diarios de izquierda. Lo recuerdo como una persona amable e inteligente, muy querido en el barrio. Enrique era un apasionado del ajedrez, como mi hermano, y muchas tardes, al volver, los encontraba jugando una partida. De hecho, es la imagen que más recuerdo.

Me casé, me fui del barrio y luego del país. Fue muy doloroso enterarme de su desaparición. 

Ahora, por esas vueltas de la vida, me reencuentro con esos tiempos que también eran duros, pero que de algún modo se me aparecen como mejores. Tal vez porque entonces éramos jóvenes y teníamos esperanzas en el futuro y no sabíamos que se acercaba una inmensa tragedia. Y porque todos éramos flacos... "demasiado flacos para ser deshonestos" como dice una canción de J. Brel. Ana.

Memoria, verdad y justicia.




  Enrique - En el recuerdo de Haydée
 
 
Yo viví en Barrio El Gaucho (Burzaco), Gallardo y Rauch… en 1971-72-73 creo… lo conocí a Enrique, el diariero de Av. Monteverde y Gallardo. Era especial, todo el barrio lo quería. Él y su puesto de diarios eran como un puente de luz, particularmente para los jóvenes. Mi compañero de esa época había jugado al ajedrez con él de vez en cuando.

En esos años las calles de Barrio El Gaucho eran mayormente de tierra, era un barrio en constante crecimiento de clase trabajadora, los diarios y revistas eran como una ventana a la gran ciudad, él abría esa ventana todas las mañanas con calidez y sabiduría de mago.

Enrique desapareció.

Lo mataron y lo torturaron con la participación de espantosas personas que no vivían muy lejos de ahí. Muy bien describe eso Juan Ranieri en su libro “De aquella roja raíz”

Un hombre bueno, inteligente, muy bueno, puro, sencillo y grande, transparente, solidario, un hombre por el que uno siente, al conocerlo, la esperanza en el ser humano.

Pasaron los años, pasaron los años y cada vez que lo recuerdo se me hiela el corazón y la sensación de caos me ocupa el alma. Me ocupa el alma el espanto por tanta maldad (ignorancia, etc.)… Aniquilaron a lo mejor de una generación, pero por sobre todo, para mí, asesinaron a ENRIQUE.-


Haydée María Fontán








De aquella roja raíz, del historiador Juan Carlos Ranieri - Ediciones Lenú
 
Un gran trabajo de investigación donde se entrelazan historias y semblanzas con testimonios 
de quienes vivieron aquellos años de criminal represión. 
*** Clic para leer ***




En construcción


2 comentarios:

  1. ♡♡♡ memoria .verdad. justicia. Nunca mas #

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  2. Mi papa me hablo del puesto de diarios y de Moschini una buena persona que Nunca Mas volvieron a ver.

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